jueves, 16 de junio de 2011

Una plegaria al vacío.

Me siento en cada rincón
Que sobre los ríos dejan sin luz,
Los altos cerros enroscan el alma
Con cada aspirar dejo un trozo de mí.

En aquellos oscuros caminos
La tierra y el mar se juntan en el éxtasis,
Crean el llanto y brota el terror
Ellos me elevan al día sin razón.

La muerte me espera en ese rincón,
Asustado correré al brazo callado
De los que en un amor intranquilo,
Me verán caer en los escenarios
Para no darme esa mano.

Solos los días que pasan en vano
El alcohol es el refugio que guardo,
Ya no hay tiempo solo importa el barro
Que ensucian las calles vacías,
Atrapadas con miles de chicas y un lamento perdido.

Es esa absurda plegaria que ríes
Cuando las olas alcanzan el alba,
En los caminos hacia la paz
Rebozan dulces tus ojos,
Y los calidos latidos de un siniestro andar.


                                                                                                         Alan B. James.

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