Son tus viajes de incesante locura
Las mañanas agrias, el sabor a cal,
Ni los vientos del norte te logran aplacar.
Corres en la dirección indicada
Pero tu rumbo ya no dice nada,
Solo vagas en el mar de espigos
Y mi dolor ya no juega contigo.
Solo tu neblina de pasión calma la sed
Y ahora que buscas una razón para seguir,
Es cuando el sol dejara de alumbrar el camino
Para que así tus pasos no quemen los míos.
Alan B. James.
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