miércoles, 13 de julio de 2011

Recuerdos de una idea.

Entre un millón de fronteras
Me alejo de esos pensamientos,
Caras que rodean una idea
Las miradas se corren ante tanto dolor.


Frases que no opacan los salares
Ríos y lagos de cera
Pasan por los rincones de una flecha,
Las grietas de un corazón marchito
Partido por delgadas hojas con tres letras,
Extrañando ese perfume y su voz en mi ser.

La sombra se aleja hacia los montes
El punto de vista es diverso entre arbustos,
Donde las golondrinas no logran escuchar,
Alaridos que susurran en la mente
Y solo cantan odas al mar.

Estatuas alrededor de ese hombre solitario
No logra ver los ojos que encaminaron su pasión,
Los que hicieron  revivir un don casi extinto
En su ser ya no hay motivos adversos,
Solo la ambición de un desbocado control.

Caricias y deseos arrebatados por un desconocido aliento
Fabricas de anhelos que se vacían en el consiente,
Entre las frambuesas y sus huertos,
Dejando miles de dudas en su pasar tenue.

Enterrando las sensaciones de un muerto
Perdido por el sabor de su piel,
Deseando que todo culmine en la mañana
Admirando la belleza de sus ojos color miel.


Alan B. James.

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